Esos mandobles cruzados agotan la mitad del relato. La llegada de Errecalde, el tercer personaje, será el catalizador por el cual la lúgubre casa derruida donde les ordenaron esperar pondrá el drama en estado de ebullición: un sótano húmedo repleto de cucarachas portará la metáfora desde donde “BATUQUE” hablará de los callejeros de todas las latitudes, de los mestizos sin redención, de los que mueren arrastrados por el remolino de la locura entre los dientes de una sociedad carnívora.-


